lunes, 30 de octubre de 2017

LOS HIJOS EN EL JUZGADO

(Artículo publicado el 20 de octubre de 2017 en el Periódico "Nueva Alcarria"):

Los hijos en el juzgado

Foto: http://nuevaalcarria.com
El juzgado no es lugar para niños. Sin embargo, en los procesos de separación o divorcio de sus padres muchas veces sucede que han de pasar por él. Será solo en situaciones excepcionales, pues la visita de un menor a un juzgado, además de una experiencia incómoda o incluso desagradable para el niño, suele implicar involucrarle en problemas de adultos, y le puede generar estrés y sentimiento de culpa.

Pero como hemos dicho, en ocasiones es inevitable su paso por el juzgado, y en muchas, y aunque puede acordarse de oficio o por el Ministerio Fiscal, son los propios progenitores los que suelen pedir que se trate al menor en el juzgado, tal vez incluso porque algún progenitor previamente ha tratado de influir o mediatizar al menor, situación que suelen detectar los profesionales que van a tratarle, por lo que manipular previamente al menor puede ser doblemente perjudicial, para el progenitor “manipulador” y para el menor.

Según su edad, los menores podrán ser citados para ser oídos por el juez (lo que se conoce como “exploración judicial de menores”) o para ser entrevistados por el equipo psicosocial adscrito al juzgado (la denominada “prueba psicosocial”). O para que realicen ambas pruebas si así se estima oportuno.

En el caso de la prueba psicosocial (prueba que se llevará a cabo en caso de que exista controversia entre los progenitores respecto a quién debe atribuirse la custodia de sus hijos) serán psicólogos y/o trabajadores sociales los que traten, además de con los padres o con otros parientes, con los hijos menores si así lo estiman conveniente. En una o varias sesiones, escucharán al menor en sus mensajes directos e indirectos, le realizarán las pruebas que estimen pertinentes en función de su edad, y tratarán de identificar sus necesidades y sus deseos para, finalmente, elaborar un informe que sirva de pauta al juez para tomar una decisión sobre las medidas más adecuadas que deban adoptarse para sus intereses. Este informe “psicológico”, “social”, o “psicosocial” (según quienes realicen las pruebas), no es vinculante para el juez pues se trataría de una prueba más a tener en cuenta que deberá valorarse con todas las demás conforme a las reglas de la sana crítica. Aunque en la práctica lo cierto es que la prueba psicosocial es una de las pruebas más destacadas e importantes de un proceso judicial de familia y suele ser clave a la hora de determinar, sobre todo, el tipo de custodia que debe establecerse para el menor.

Respecto de la exploración judicial del menor, más que como una prueba en sí, debe ser considerada como un medio de información que tiene el juez, justificado en que ya que el destinatario directo de las medidas que vaya adoptar el juez va a ser el propio menor, al menos que éste sea escuchado si tiene suficiente juicio. Concretamente, la Ley determina que “se oirá a los hijos menores o incapacitados si tuviesen suficiente juicio y, en todo caso, a los mayores de doce años”. En esa entrevista con el juez, que se suele llevar a cabo en su despacho de manera informal y “sin togas” para tratar de no violentar al menor, puede estar también presente el fiscal o algún miembro del equipo técnico del juzgado si así se estima oportuno, pero en todo caso no podrán asistir ni los progenitores ni sus abogados. Esta exploración judicial que normalmente apenas dura unos minutos tiene por finalidad que el juez conozca de primera mano cuáles son los deseos del menor, sus intereses, y su relación con ambos progenitores, a efectos de que la resolución judicial que dicte se ajuste lo más fielmente posible a las necesidades e intereses del menor. No obstante, hay que tener en cuenta que la opinión del menor no es vinculante para el juez, si bien (y sobre todo dependiendo de su edad y de su madurez) será muy valorada.

De ambas pruebas, tanto de la psicosocial como de la exploración judicial, se levantará acta de las mismas y se incorporarán al proceso judicial, teniendo las partes conocimiento íntegro de su contenido. 

Luis Miguel Almazán

Abogado de Familia

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