jueves, 19 de octubre de 2017

EL RÉGIMEN DE VISITAS

(Artículo publicado en el Periódico "Nueva Alcarria" el 6 de octubre de 2017):

El régimen de visitas

Foto: http://nuevaalcarria.com

Con este nombre tan carcelario (que bien podía haberse “suavizado”), se denomina al conjunto de medidas que se fijan para que el progenitor que no tiene la custodia de sus hijos menores de edad no emancipados, pueda relacionarse con ellos (o mejor dicho, para que ellos puedan relacionarse con él). El régimen de visitas se complementa con un régimen de comunicación, para que ambos progenitores puedan comunicarse habitualmente con sus hijos menores cuando físicamente no les tengan consigo.

No estamos hablando de una simple posibilidad de “visitar” a un hijo menor de edad en el domicilio del progenitor custodio, sino que se trata de tenerle consigo y de ocuparse de él durante el tiempo que permanezca a su lado.

Para establecer ese régimen de visitas habrá que tener en cuenta la edad del menor y sus deseos en el caso de que tenga juicio suficiente (a partir de los 12 años son ya escuchados por Su Señoría, aunque sus deseos no tengan por qué ser vinculantes). Lógicamente, también habrá que tener en cuenta la disponibilidad del progenitor que vaya a disfrutar de ese régimen de estancias, la capacidad para proporcionarle lo que necesite, y también la distancia que haya entre domicilios. Pero en todo caso, y atendiendo a esas circunstancias personales, el régimen de visitas deberá ser lo más amplio posible, siempre y cuando no se acredite un perjuicio para el menor.

Partiendo de esa premisa, de la mayor amplitud del régimen de visitas en beneficio de los hijos, existe un régimen de visitas para el progenitor no custodio que podemos denominar “estándar”, que sería el de fines de semana alternos (con puentes escolares incluidos), alguna tarde entre semana (en función de la disponibilidad del progenitor no custodio) y vacaciones por mitad (navidad, semana santa y verano, atendiendo al calendario escolar del menor). También pueden regularse los días de especial consideración: cumpleaños de los padres, de los hijos, Día del Padre, Día de la Madre, etc.

El régimen de visitas que finalmente se establezca, ya sea de mutuo acuerdo o fijado por el juzgado, debe entenderse siempre como un “mínimo” a cumplir, pues por encima de éste siempre prevalecerá la voluntad de las partes para llegar a acuerdos puntuales que modifiquen ese régimen de visitas en beneficio de sus hijos. Porque no se nos olvide que el régimen de estancias se establece en beneficio del menor y no en beneficio del progenitor que lo va a disfrutar con él. Para éste progenitor, más que un derecho se trata de un deber que ha de cumplir, pues el contacto periódico con su hijo, además de bueno para éste, es muy importante para su correcto desarrollo emocional y afectivo.

El régimen de visitas fijado es de obligado cumplimiento para ambos progenitores, y cualquier incumplimiento que se produzca, ya sea por parte del progenitor custodio o del no custodio, permitirá al progenitor afectado acudir al juzgado para comunicarlo y exigir que se adopten las medidas necesarias para evitar que se repita tal incumplimiento. Entre ellas que se le impongan multas coercitivas al progenitor incumplidor en caso de que persista en su actitud, o incluso que se le aperciba de que se le puede retirar la custodia de los hijos (si dicho progenitor es el custodio). Además, hay que señalar que de reiterarse el incumplimiento, incurriría en un delito de desobediencia a la autoridad judicial. 

Con anterioridad a la reforma del Código Penal, que entró en vigor el 1 de julio de 2015, estos incumplimientos del régimen de visitas, podían ser perseguidos por la vía penal, tras la interposición de la correspondiente denuncia, al ser considerados faltas (ahora bajo la denominación de “delito leve”). Tras esta reforma sólo cabe acudir a la vía civil para exigir su cumplimiento. Esto supone para el progenitor incumplidor la necesidad de instar un procedimiento judicial (ejecución de título judicial por incumplimiento) asistido de abogado y representado por procurador, lo que le supondrá de entrada un coste económico, si bien podría recuperarlo en caso de que la resolución judicial condenara en costas al progenitor incumplidor. 

Luis Miguel Almazán

Abogado de Familia

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