viernes, 29 de septiembre de 2017

LA ABOGACÍA PREVENTIVA

(Artículo publicado en el Periódico "Nueva Alcarria" del 22 de septiembre de 2017):

La abogacía preventiva

Foto: http://nuevaalcarria.com
Algo que aprendí nada más empezar a ejercer la profesión (y que aplico cada día): un abogado, más que para ir a juicio, sirve para no ir. De la misma forma que aseguramos nuestra casa o nuestro coche frente a posibles accidentes, ante la inseguridad de una situación que estés viviendo o vayas a vivir, y si no quieres gastarte el dinero en abogados, tal vez convenga que consultes a uno, porque una consulta a tiempo puede ahorrar problemas y dinero, y más en mi especialidad que es el Derecho de Familia, donde los procesos no se ganan precisamente el día del juicio.

Por ello, es necesario concienciar a la sociedad de que los abogados están para prevenir problemas legales, o en su caso minimizarlos, además de para tratar de resolverlos cuando ya existen, evitando, un desgaste emocional innecesario y un ahorro del tiempo y del dinero que supone un pleito, más si cabe, ante una justicia colapsada cuya capacidad de respuesta suele ser, además de lenta, limitada.

Porque "a toro pasado", cuando la pareja se rompe es fácil lamentarse de lo que se podía haber hecho para evitar situaciones de conflicto surgidas tras la ruptura. Y aun así acudimos al abogado muchas veces como último recurso, para que nos resuelva el problema cuando ya tiene difícil solución o ni siquiera la tiene. Pero claro, es que cuando decidimos casarnos o tener hijos con alguien, no pensamos nunca en que las cosas pueden torcerse, y mucho menos en que si se tuercen, alguno de los implicados no sea capaz de buscar una solución amistosa. 

Y en el campo del Derecho matrimonial, la principal medida preventiva con la que contamos es la formalización de unas capitulaciones matrimoniales, equivalente al acuerdo prematrimonial o prenupcial del sistema anglosajón (que nos sonará más a matrimonios entre estrellas de Hollywood por estar poco acostumbrados a ellos en España). Estas capitulaciones matrimoniales pueden realizarse antes o durante el matrimonio mediante una escritura notarial de poco coste, en donde principalmente va a quedar estipulado el régimen económico que regirá el matrimonio (por defecto el régimen matrimonial que se aplica en casi toda España es el régimen de gananciales). 

Pero además de regular el régimen económico matrimonial, los cónyuges pueden suscribir otros pactos, ya sean sobre los futuros hijos del matrimonio (donde se regule el tipo de custodia o el régimen de visitas para éstos), sobre el uso de la vivienda familiar, o también pueden dejar reguladas medidas especiales respecto de su patrimonio o medidas de carácter económico que únicamente entren en vigor como consecuencia del divorcio (renuncia o establecimiento de pensión compensatoria, reconocimiento de una indemnización a favor de uno de los cónyuges en caso de divorcio, etc). Y por ende, tales acuerdos económicos serán plenamente válidos siempre que no afecten a los hijos menores de edad. 

En cuanto a las medidas relativas a los hijos menores de edad que se pacten, deberán tomarse más bien como una declaración de voluntades entre los cónyuges pues al tratarse de materia de orden público por afectar a menores, deben ser aprobadas por el Juzgado competente para que surtan plenos efectos (aunque siempre ofrecerá más garantías de cumplimiento tener suscrito un acuerdo que no tenerlo).

Esta regulación sobre hijos, patrimonio y economía puede hacerla también las parejas de hecho, estén o no registradas como tal, formalizándose también en escritura pública.

Para finalizar, me voy a dirigir a ti, que estás a punto de comenzar una nueva etapa en tu vida al lado de la persona que amas. Te daré un último consejo, el más preventivo de todos: elige bien a la persona con quien vas a complicarte la vida. 

Luis Miguel Almazán

Abogado de Familia

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