martes, 6 de junio de 2017

PAREJA DE HECHO Y MATRIMONIO

(Artículo publicado en el Periódico Nueva Alcarria el 2 de junio de 2017):

Pareja de hecho y matrimonio

Foto: http://nuevaalcarria.com/
Llámenlo como quieran: vivir en pecado (para los más puritanos), amancebados (si nos las queremos dar de “culturetas”), arrejuntaos (si se lo preguntaran a mi abuela), o relación “more uxorio” (para los que hemos estudiado Derecho). O simplemente llamémosle pareja de hecho. Una situación parecida al matrimonio que, a pesar de que en la actualidad exista una tendencia a asimilarse, nunca será igual, entre otras cosas porque, digo yo, que para eso alguien ya inventó en su día el matrimonio.

Vivir en pareja, sin más, tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Para empezar, si la cosa sale mal, cada uno a su casa y aquí no ha pasado nada. Aunque la cosa puede complicarse, y de qué manera, si hay hijos de por medio o si algún miembro de la pareja fallece. Por eso, es muy interesante conocer las similitudes y las diferencias entre pareja de hecho y matrimonio. De entrada, las reglas del matrimonio son iguales para todo el territorio nacional (con alguna salvedad “foral”), mientras que las reglas de las parejas de hecho dependerán de la comunidad autónoma donde se ubiquen. Casi todas las comunidades autónomas tienen su propia ley que las regula, y para que produzca sus efectos, para gozar de derechos similares al matrimonio, de entrada obliga a inscribirse en un registro especial de parejas o uniones de hecho (registro que puede ser municipal o autonómico). Pero aun así, siempre habrá diferencias con respecto al matrimonio.

Por ejemplo, a nivel fiscal, los miembros de una pareja de hecho no podrán presentar la declaración de la renta de forma conjunta, ni podrán beneficiarse de ciertas reducciones ni bonificaciones en el impuesto de sucesiones y donaciones. Eso sí, en ambos casos pueden acceder a subvenciones, viviendas públicas, concesión de ayudas y becas entre otros.

En el caso de una pareja de hecho no existe divorcio, y por tanto no puede pretender alguno de los miembros de la pareja una indemnización o pensión compensatoria similar a la generada por la crisis matrimonial como consecuencia de sufrir un desequilibrio económico por la ruptura de pareja. Si acaso, habría que atender a lo que la regulación autonómica determine.

Al no estar casados, tampoco habrá régimen económico matrimonial que gobierne sus economías. Eso sí, podrían acordar cuáles van a ser las reglas que las rijan mediante la suscripción de un documento notarial, en el que pueden aprovechar para plasmar otras normas de convivencia.

También existen diferencias respecto a las sucesiones y donaciones. Así, por ejemplo, en una pareja de hecho los convivientes no tienen derecho a heredar de su pareja, de forma que sería necesario otorgar testamento para ello, respetando siempre el derecho de los herederos forzosos. En caso de matrimonio, el cónyuge viudo tiene derecho al usufructo del tercio de mejora.

A nivel laboral también puede haber diferencias: el Estatuto de los Trabajadores no regula periodo de vacaciones alguno para el caso de las uniones de hecho, salvo que se prevea por Convenio Colectivo. Aunque el personal funcionario sí tiene derecho a quince días por matrimonio o por inscripción en el registro de parejas de hecho. Eso sí, tanto los cónyuges como los miembros de la pareja de hecho inscrita tienen derecho al permiso laboral por enfermedad grave o muerte del otro conviviente. También ambos disfrutan de los mismos permisos por paternidad o maternidad.

En cuanto a similitudes, la más importante es respecto de los hijos: tanto para las parejas de hecho como para los matrimonios, los derechos y obligaciones respecto de los hijos son exactamente los mismos. Ante una ruptura, en ambos casos habrá que iniciar un proceso judicial idéntico para definir las medidas de guardia y custodia, visitas o alimentos.

Respecto de la pensión de viudedad, aunque en principio la jurisprudencia entiende que las parejas de hecho tienen el mismo derecho a percibir pensión de viudedad en caso de fallecimiento de una parte de la pareja, lo cierto es que hay que demostrar que se cumplen los requisitos de inscripción en el correspondiente registro (al menos dos años desde la fecha de fallecimiento), de tiempo de convivencia (en la actualidad se exige una convivencia estable y notoria con una duración ininterrumpida no inferior a cinco años desde el fallecimiento), y de ingresos para poder cobrarla. Requisitos que no son necesarios en el matrimonio. 

Luis Miguel Almazán

Abogado de Familia

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