lunes, 31 de marzo de 2014

EL CONVENIO REGULADOR

Como continuación a mi anterior entrada, sobre el divorcio o separación de mutuo acuerdo, cuando éste es posible, la ley otorga a ambos cónyuges o progenitores, la posibilidad de que sean ellos mismos los que expresen libremente su voluntad de poner fin o suspender la convivencia matrimonial (si es sólo separación) o disolver su matrimonio (si es divorcio). Estas decisiones se plasman en un documento denominado convenio regulador, que debe aportarse junto con una demanda al juzgado correspondiente (firmada por abogado y procurador) para su ratificación (aunque las partes pueden retractarse antes de la misma y no ratificarlo) y para su aprobación judicial. Salvo que alguno de los acuerdos que recoja el convenio se considere lesivo para alguno de los afectados, Su Señoría no se va a "entrometer" en lo que de común acuerdo han decidido ambos cónyuges o progenitores, y respetará el principio de la autonomía de la voluntad de las partes. Si por el contrario, observa que hay alguna cláusula ilegal o perjudicial, ordenará que se haga una modificación de la misma. En todas las cuestiones relacionadas con los hijos menores de edad, será el Ministerio Fiscal quien dé el "visto bueno" al convenio.

Foto: http://www.eixdiari.cat/
Por tanto, es en el convenio regulador donde se plasma cómo van a regular las partes las consecuencias jurídicas que su separación o divorcio tiene. Así, el artículo 90 del Código Civil español establece lo que "al menos" deberá contener el Convenio regulador:

A) Si hay hijos menores: quien ostentará la guarda y custodia de los mismos y régimen de visitas para el progenitor no custodio.
B) Si se considera necesario, el régimen de visitas y comunicación de los nietos con sus abuelos, u otros familiares.
C) La atribución del uso de la vivienda familiar (si la hubiere) y ajuar.
D) Pensiones: ya sean de alimentos (para el mantenimiento de los hijos) o pensión compensatoria (si de dicha separación resultara un desequilibrio económico entre los cónyuges), así como los criterios para su actualización.
E) La liquidación, cuando proceda, del régimen económico del matrimonio y adjudicación de bienes y cargas (activos y pasivos) del matrimonio

Es aconsejable redactar un convenio regulador lo más detallado posible para evitar problemas futuros, y que ninguna cláusula pueda ser susceptible de interpretaciones. Por ello es esencial que las partes acudan a un abogado de familia para que les asesore, para que medie en las posibles controversias que pudieran surgir y redacte un convenio regulador "a medida".

Una vez firmado, ratificado y homologado judicialmente, en cualquier momento puede ser solicitada la modificación del convenio, ya sea nuevamente de muto acuerdo o esta vez unilateralmente. Debe justificarse dicha solicitud en un cambio de circunstancias personales de alguno de los cónyuges o progenitores, o en un posible perjuicio para los hijos menores (art. 90.3 del Código Civil).

Hay que saber, que desde el momento en que se firma, el convenio regulador éste es vinculante para las partes aunque no haya sido ratificado ni aprobado judicialmente. Sólo en las cuestiones relativas a los hijos menores de edad dichos acuerdos, sin dejar de ser por ellos válidos, estarían supeditados en cuanto a su eficacia jurídica a su debida homologación judicial. Una vez aprobado judicialmente, dicho convenio tendrá efectos para las partes y sus hijos, y también respecto de terceros (efectos "erga omnes").

Luis Miguel Almazán

Abogado de familia

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