miércoles, 26 de febrero de 2014

CUSTODIA COMPARTIDA SÍ, PERO NO SIEMPRE...

No puedo disimular que como abogado de familia soy un claro defensor de la Custodia Compartida. Considero que lo mejor para un hijo es que sean ambos padres los que se responsabilicen de manera compartida de la crianza y educación del mismo más allá de una separación. Más en concreto, en relación con la figura materna, me parece que la custodia compartida debería ser incluso una necesidad de la mujer en la sociedad actual, pudiendo así desarrollarse profesionalmente, rehacer su vida tanto sentimental como social y no tener que depender económicamente de nadie. ¿No es lo que se reivindica para las mujeres?.

Foto: http://www.padresonones.es
Por desgracia, la realidad sigue siendo que en muchos casos se impide a uno de los progenitores (generalmente al padre) que siga ejerciendo tal responsabilidad sólo por el hecho de haberse separado de su pareja. La sociedad no es consciente de las carencias que tendrán en el futuro muchos niños y niñas de hoy en día privados "porque sí" de la figura de uno de sus progenitores en sus primeros años de vida, tan fundamentales en el desarrollo, formación de la personalidad y aprendizaje y consolidación de valores.

Ahora bien, dicho esto, debe quedar claro que esta crianza es una responsabilidad de ambos progenitores y que en ningún caso debe ser un capricho o una forma de evitar el pago de algún tipo de pensión (que dicho sea de paso no se evita, pues puede darse el caso de tener custodia compartida y tener a la vez que pagar pensión de alimentos o compensatoria). Por ello, cualquier sistema de guarda debe realizarse atendiendo al interés superior del menor, lo que implica analizar las circunstancias personales de cada progenitor. La resolución judicial que dictamine el modelo de custodia debe ser un traje a medida que favorezca el interés del menor y por tanto la custodia monoparental debería atribuirse sólo (como excepción) en caso de que se den circunstancias que impidan la custodia compartida, es decir, ya sea por imposibilidad material (horarios laborales, distancia de domicilios, etc.), circunstancias personales (problemas físicos, trastornos mentales, malos tratos) o porque simplemente uno de los progenitores tiene claro que no quiere hacerse cargo de la crianza de sus hijos y por tanto tenga que ser el otro el que se responsabilice de ellos. Lo que los juzgados no deberían tolerar es que pudiendo ejercer esta labor, sea el otro progenitor el que se lo impida, el que imponga su "derecho de veto" porque quiere la custodia en exclusiva.

Para ejercer esta coparentalidad hay que ser consciente de los sacrificios que ello supone, que criar a un hijo no sólo es un derecho de los progenitores: es una carga que a lo mejor muchos progenitores no pueden asumir por circunstancias de la vida o simplemente porque no quieren. Por ello la custodia compartida no siempre es lo mejor en todos los casos. Custodia compartida sí, pero no siempre...

Luis Miguel Almazán


Abogado de familia

martes, 18 de febrero de 2014

USO Y DISFRUTE DE LA VIVIENDA FAMILIAR

Llega la hora de separarse y llega la hora de preguntarse cuál de los dos cónyuges o progenitores se queda en el piso y quien se marcha del mismo. Si son capaces de llegar a un acuerdo sobre la atribución del uso de la vivienda familiar, no hay problema. Su Señoría no va a ir contra la voluntad de las partes siempre y cuando no sea lesiva a los intereses de sus hijos. Dicha atribución de la vivienda, también puede servir para satisfacer, en parte, la pensión de alimentos de los hijos que convivan con ese progenitor, o su propia pensión compensatoria.

Foto: http://www.heraldo.es
El problema llega cuando no hay acuerdo entre los cónyuges. Entonces Su Señoría debe atribuir el uso de la vivienda familiar a alguno de ellos (o a ninguno). Y lo hace en atención a dos criterios:

a) Atendiendo al criterio de que a quien le haya correspondido la guarda y custodia de los hijos menores debe corresponderle también el uso de la vivienda familiar (mientras dure ésta guarda y custodia).

b) Atribuir la vivienda familiar al progenitor más necesitado, al económicamente más débil. No tiene por qué coincidir con el progenitor al que se le ha atribuido la custodia de los hijos.

Cuando la guarda y custodia de los hijos es compartida, la autoridad judicial suele (y digo "suele") aplicar el criterio de atribuir la vivienda al progenitor más necesitado. Del mismo modo, se aplica este criterio cuando los cónyuges no tienen hijos o éstos son mayores de edad y económicamente independientes.

En el caso de atribuir la vivienda al progenitor (o cónyuge) más necesitado, esta atribución puede prolongarse más allá de que los hijos cumplan la mayoría de edad y sean económicamente independientes, siempre y cuando sea previsible esta necesidad. Si va a ser previsible, y si el menor tiene cierta edad (12-16 años) se puede solicitar el uso de la vivienda por ser el progenitor que tiene la guarda y custodia, también el más necesitado más allá de que el menor cumpla los 18 años (hasta los 25 años considero que sería factible). De este modo, se evita tener que solicitar una prórroga de la atribución del uso de la vivienda antes de que el menor cumpla los 18 años. En cualquier caso, esta mayor necesidad debe acreditarse (ingresos económicos, gastos, perspectivas de futuro, etc.).

Eso sí, siempre que se atribuya el uso de la vivienda a un progenitor (sea por el criterio que sea), éste debe tener en cuenta que esa atribución es temporal por mucho que pueda prorrogarse durante un tiempo.

Existe una tercera posibilidad: que el uso de la vivienda familiar no sea atribuido a ninguno de los cónyuges, siempre que lo solicite uno de ellos y cuando se de uno de los supuestos siguientes:

a) Que el cónyuge al que debería beneficiar el uso de la vivienda por corresponderle la guarda exclusiva de los menores, tenga medios suficientes para atender sus necesidades de vivienda y la de los hijos. Se acostumbra a utilizar cuando interesa liberar de la propiedad el inmueble.

b) Que el cónyuge que debería ceder el uso pueda asumir y garantizar el pago de las pensiones de alimentos de los hijos y, en su caso, de la pensión compensatoria del otro cónyuge en una cuantía que cubra suficientemente las necesidades de vivienda de estos.

Podría sustituirse también el uso de la vivienda por una prestación dineraria, ya sea como incremento de la pensión de alimentos o compensatoria o una cantidad aparte.

Y aún existe una cuarta posibilidad: concediéndose la custodia compartida ambos progenitores, deciden que el uso de la vivienda se atribuya a los hijos menores y sean los progenitores los que roten de manera temporal, en función de los períodos en los que asuman sucesivamente la guarda y custodia de sus hijos, de tal manera que la convivencia con éstos se haga en el domicilio que fue familiar.

Una típica pregunta que suele hacerse: el progenitor que tiene el uso de la vivienda, ¿puede meter a su nueva pareja en el piso?. El hecho de que el cónyuge al que se le haya atribuido el uso de la vivienda familiar inicie una convivencia marital con otra persona será causa de extinción de ese derecho de uso sólo si el mismo ha sido atribuido atendiendo al criterio del cónyuge más necesitado (si se ha atendido al criterio de ser el cónyuge que ostenta la guarda y custodia de los hijos, no es motivo de extinción de ese derecho de uso). Y como todo, hay que acreditar que existe esa convivencia con la nueva persona.

Y con independencia de a quién se le atribuya el uso de la vivienda familiar, ¿qué gastos debe pagar cada uno de la misma?. Pues salvo pacto en contrario (la voluntad de las partes prevalece), los gastos de hipoteca si lo hubiere, se seguirán abonando como se venía haciendo antes de la separación (si el préstamo hipotecario fue suscrito por igual, ambos deberán seguir abonando la mitad del mismo, si el préstamo hipotecario fue suscrito por uno sólo porque la vivienda era privativa de él, estará obligado a seguir abonando sus cuotas). Los gastos de uso de la vivienda (luz, agua, gas, impuestos, etc.) en principio los pagará el cónyuge o progenitor usuario de la misma. Aunque como siempre, Su Señoría tiene la última palabra y puede tomar otra decisión distinta a ésta que estoy exponiendo, siempre y cuando sea motivada, evidentemente.

Luis Miguel Almazán

Abogado de familia

domingo, 2 de febrero de 2014

NUEVAS SENTENCIAS DEL TRIBUNAL SUPREMO AVALAN LA CUSTODIA COMPARTIDA

Suma y sigue. Dos nuevas Sentencias del Tribunal Supremo de diciembre del pasado año avalan la custodia compartida como norma general a aplicar en los procesos de separación o divorcio con hijos menores.

Foto: http://masquemujer.com
Las sentencias del Tribunal Supremo, 761/2013 y 762/2013, de 12 y 17 de diciembre respectivamente, vienen a ratificar la apuesta del Tribunal Supremo por la custodia compartida que comenzó con su Sentencia 257/2013 de 29 de abril, en la que con intención de crear doctrina concluye que lo normal y deseable, puesto que permite que sea efectivo el derecho de los hijos a relacionarse con ambos progenitores, es la custodia compartida.

Sentencia TS 761/2013 de 12 de diciembre: viene a decir que aunque los hijos estén bien atendidos bajo la custodia materna, no es motivo para denegar la custodia compartida. El Tribunal Supremo confirma la custodia compartida que estableció el juzgado de primera instancia, pero que denegó la Audiencia Provincial, acordando la custodia materna con el argumento de que los hijos tenían perfectamente cubiertas sus necesidades económicas y afectivas conviviendo con su madre, y que la relación con su padre se realiza satisfactoriamente con un generoso régimen de visitas. Pues bien, estos datos no son considerados suficientes por el Tribunal Supremo, a pesar incluso de que con estas medidas hayan cesado los enfrentamientos de pareja.

Pero el Tribunal Supremo considera que no se garantiza el interés de los menores al desestimar la custodia compartida que se desarrolló sin problemas durante 17 meses, al no atender los parámetros que determina el régimen de guarda más aproximado al modelo anterior a la ruptura y, textualmente, se indica que debe garantizarse a los padres “la posibilidad de seguir ejerciendo los derechos y obligaciones inherentes a la potestad o responsabilidad parental y de participar en igualdad de condiciones en el desarrollo y crecimiento de sus hijos en la última etapa de la infancia, lo que sin duda parece también lo más beneficioso para ellos”.

Sentencia TS 762/2013 de 17 de diciembre: estima el recurso de casación acordando la custodia compartida de los hijos. En este caso, el recurso alude a que en la sentencia recurrida se ha limitado a analizar la inexistencia de buenas relaciones entre los progenitores, la ausencia del informe favorable del Ministerio Fiscal y sin analizar los demás requisitos establecidos por la jurisprudencia, para acabar concluyendo que se ha aplicado incorrectamente el principio de protección del menor y que el amplio régimen de visitas concedido sitúa, en la práctica, en un régimen de coparentalidad.

En esta sentencia se acuerda la custodia compartida a tenor de los siguientes argumentos:

- No consta que la mala relación entre los cónyuges pueda afectar a los menores, dado que el propio padre permitió, tras el Auto de Medidas Provisionales, las estancias durante la semana con la madre que no estaban previstas.

- No consta que la madre desarrolle un rol pernicioso para con los hijos.

- El actual régimen de visitas se ha desarrollado con normalidad y ha preparado a los menores para un sistema de custodia compartida, dado el amplio espacio de tiempo que han estado con el progenitor no custodio.

- Del informe psicosocial se deduce la posibilidad de afrontar la custodia compartida, desde un marco de diálogo de los padres, que no consta sea deficiente.

Con estas dos nuevas sentencias que refrendan la doctrina cada vez más asentada del Tribunal Supremo a favor de la custodia compartida como norma general, sólo queda que la misma sea aplicada en los juzgados de instancia. Y eso es tarea de los profesionales del Derecho de familia, que debemos exigir su aplicación de manera inmediata en beneficio de los hijos.


Luis Miguel Almazán

Abogado de familia