viernes, 20 de diciembre de 2013

EL ABOGADO EMOCIONAL

El otro día alguien me dijo que en Estados Unidos era algo de lo más cotidiano invitar al abogado a su cumpleaños o incluso a su boda o bautizo de sus hijos.

Foto: https://www.linkedin.com
En España, no se destila tanto tener una relación tan estrecha entre abogado-cliente, pero me hizo reflexionar sobre lo importante que es para nuestros clientes encontrar en nosotros a alguien más que a un abogado. Buscan un confidente, alguien que pueda estar ahí para cuando les necesiten, que se preocupe de sus problemas, que no tarde en responder sus dudas.

Y estoy de acuerdo con ello, con ejercer una abogacía cercana al cliente en la que el abogado conozca al cliente, le acompañe y se implique en sus problemas. Y más si cabe en el Derecho de Familia donde es necesario ejercer una abogacía cercana y comprometida, donde no se trata tanto de ser el típico "ratón de biblioteca" en busca de leyes y jurisprudencia, como de convertir el asesoramiento jurídico en algo más emocional, no tan técnico.

Así que, decididamente, me considero un abogado emocional, un emprendedor que cada proyecto que acepto es un emprendimiento nuevo y me involucro en él como si fuese mi propio proyecto. Detrás de mí no hay un gran equipo de abogados ni una gran estructura, pero tengo la ventaja de tener el contacto directo y continuo con mis clientes, y considero que ellos encuentran en mí a alguien a quien dirigirse y en quien confiar sus problemas. Y para mí, eso es lo más importante.

Luis Miguel Almazán

Abogado de familia

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