miércoles, 27 de noviembre de 2013

CAMBIO DE DOMICILIO DEL MENOR

El traslado de domicilio habitual del menor, de manera unilateral por uno de los progenitores, lleva aparejado consigo multitud de derechos y obligaciones vulnerados por dicho progenitor. Trasladar a un hijo de una a otra localidad perjudica gravemente el equilibrio emocional emocional del menor y entorpece notablemente la relación paternofilial.

Foto: http://www.hoy.es
El daño que se ocasiona cuando dejamos a un menor sin los cuidados y afectividad estable con uno de sus progenitores, es de una magnitud difícilmente cuantificable hacia el menor y no debe ni puede quedar impune.

No se debe confundir derechos y deberes derivados de la guardia y custodia del menor con los derivados de la patria potestad. Y debemos entender que tal decisión de cambiar el domicilio habitual del menor pertenece al ejercicio extraordinario de la patria potestad, y que más que un derecho de los padres, constituye una función al servicio de los hijos (STS 24 de abril del 2000).

Porque no nos olvidemos que los derechos del menor prevalecen sobre los de los progenitores.

Los efectos perjudiciales que se producen con el traslado hacia el menor son claros:

1.- Ruptura y separación con el núcleo familiar.
2.- Ruptura y separación con el entorno familiar extenso. Tíos, abuelos, primos, etc.
3.- Ruptura y separación del entorno medio ambiental del menor. Amigos, compañeros, vecinos, profesores.
4.- Ruptura y separación del medio común. Casa, colegio, parques, cines.
5.- Cambio de centro escolar (a su vez es un derecho del menor englobado en la Patria Potestad)

Las acciones a tomar cuando ocurre un traslado de este tipo son varias y depende del caso concreto, pero generalmente y en su mayoría podemos actuar instando una demanda de medidas urgentes, procedimiento en base al artículo 156 del Código Civil, con unión en la mayoría de los casos al artículo 158.

Existe la posibilidad de la vía penal Art 225 bis, pero no es muy recomendable salvo casos extremos, por cuanto puede ser considerado un indicio de "conflicto" entre padres, y por tanto contraproducente a la hora de optar por la custodia del menor.

Luis Miguel Almazán

Abogado de familia

martes, 5 de noviembre de 2013

REGIMEN DE VISITAS EN CASO DE ENFERMEDAD DEL MENOR

Partiendo de la base de que el derecho de visitas que se concede al progenitor no custodio funciona además como una obligación, con un contenido puramente afectivo y subordinado al interés y beneficio del menor, la mayor parte de los problemas relacionados con el incumplimiento del régimen de visitas derivan de la no entrega del menor de un progenitor al otro progenitor. Ante este tipo de incumplimiento, el progenitor que ve menoscabado su derecho deberá acudir a la vía civil interponiendo la correspondiente demanda ejecutiva y solicitando en la misma que se dé estricto cumplimiento al régimen de visitas fijado en la resolución judicial, solicitando incluso que se impongan multas coercitivas al progenitor incumplidor (arts 709 y 776.2 LEC), con apercibimiento de que el incumplimiento reiterado de sus obligaciones, podrá dar lugar a la modificación del régimen de guarda y custodia.

Foto: http://panamaparaninos.com
¿Pero qué sucede cuando el menor está enfermo y el progenitor custodio se escuda en dicha situación para no entregarle al progenitor no custodio?, ¿está obligado el progenitor custodio a entregar al menor? ¿y si el menor se pone enfermo cuando es el progenitor no custodio el que debe devolver al menor al progenitor custodio?.

Para resolver estas dudas habrá que atender a cada caso en concreto y sobre todo guiarse por el sentido común (siempre que sea posible, que en estos casos no suele ser): si el menor tiene una enfermedad común (gripe, anginas, resfriado, fiebre, etc) se presupone que ambos progenitores están perfectamente capacitados para cuidar a ese menor y salvo que exista un informe médico que prescriba lo contrario, el progenitor custodio tiene la obligación de entregar al menor al no custodio, eso sí, procurando que el cambio perjudique lo menos posible la salud del menor, evitando, por ejemplo que el menor permanezca mucho tiempo fuera de casa durante el cambio o trasladándole en coche de un domicilio a otro.

Por tanto, en caso de enfermedad "común" del menor, y salvo informe médico, el régimen de visitas debe seguirse cumpliendo y no es excusa para impedir su ejecución. El reposo domiciliario se puede realizar tanto en el domicilio materno como en el paterno.

¿Y qué ocurre cuando existe un informe médico que aconseje no mover al menor de casa?. Pues en todo caso, el progenitor no custodio tiene la obligación y el derecho de cuidar y visitar a su hijo, incluso cuando el menor no puede desplazarse de su domicilio. Y por tanto, el custodio estará obligado a regular un régimen de visitas excepcional para que el menor pueda ver al progenitor no custodio, permitiéndole acudir al domicilio del progenitor custodio durante un periodo de tiempo que pueda entenderse razonable.

Por descontado, ambos progenitores tienen la obligación de informarse puntualmente de la evolución de la enfermedad del menor.

Luis Miguel Almazán

Abogado de familia